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El objetivo principal de éste tipo de servicios es el de identificar factores limitantes que puedan ser corregidos. Las herramientas principales para lograr ésta identificación, son los diagnósticos de suelo, planta y agua. Mientras mayor sea la cantidad de factores limitantes que se descubran, mayores serán las expectativas de incremento en los rendimientos del cultivo. Opera aquí lo que se ha dado en llamar la “Ley del Máximo”. Esta ley tiene dos características principales: 1) El efecto de una medida correctiva se incrementa progresivamente a medida que otros factores limitantes son corregidos. El resultado final es mas grande que la suma de los efectos individuales debido a la forma en la cual ellos interaccionan. La interacción multiplica los efectos de cada uno. 2) Los rendimientos pueden ser los más altos o máximos solamente si no existen o permanecen factores limitantes. Que tan cerca del máximo se puede llegar utilizando nuestros servicios de Consultoría en Nutrición Vegetal depende, por supuesto, de múltiples factores económicos. Estos servicios van orientados a conocer en detalle cada uno de los componentes de un sistema de producción agrícola (especies vegetales, suelo, agua y clima) para- con ésta información- definir las estrategias de trabajo que nos permitan mejorar la productividad de la empresa agrícola. La consultoría en “Nutrición Vegetal” utiliza los diagnósticos de suelo, agua y planta, obtenidos en nuestros laboratorios, para de ahí generar recomendaciones específicas para fertilización de predios, aplicación de enmiendas, mejoradores y uso óptimo de los pesticidas y del agua de riego. A través de nuestros servicios de Consultoría en Nutrición Vegetal se busca también conocer a fondo las necesidades de los productores agrícolas a fin de evaluar en conjunto con ellos la implantación de controles ambientales en agua y suelo; la certificación de inocuidad o “seguridad alimentaría”, así como la “trazabilidad” de sus productos. Como parte de estos servicios se estudia simultáneamente la conveniencia de crear bases de datos geo-referenciados para la generación de mapas, o catastros rurales, que nos permitan visualizar más fácilmente la calidad agrícola de cada predio.
Las cuatro reglas de oro para la correcta administración de los suelos agrícolas. - Un adecuado drenaje del suelo para prevenir encharcamientos.
- Una compactación adecuada para mejorar el anclaje de las raíces y la circulación del aire.
- El pH adecuado para cada tipo de cultivo, que permita el uso óptimo de los nutrientes del suelo.
- Una nutrición equilibrada de acuerdo al cultivo y a su etapa vegetativa.
Cualquier desajuste en éstas cuatro reglas básicas, reducen la capacidad de la planta para optimizar su potencial, independientemente de cualquier otro tratamiento cosmético posterior.
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Como resultado de estos servicios de consultoría, se generan nuevos conocimientos que es necesario transmitir al personal técnico y operativo del cliente. Esto transferencia se lleva a cabo mediante cursos y seminarios teórico-prácticos en los cuales se abordan, entre otros, temas tales como: - Factores generales de fertilidad y productividad del suelo.
- Muestreo e interpretación de diagnósticos de suelo, planta y agua.
- Mejoramiento de suelos deficientes en materia orgánica.
- Fertilizantes sólidos y líquidos: sus características y manejo óptimo.
- Capacitación en sistemas de cómputo para la utilización de mapas de suelo.
La consultoría en Nutrición Vegetal usualmente se inicia con la identificación de las parcelas, relacionando las unidades de producción agrícola con un área geográfica específica, a través de planos o mapas topográficos. En ésta etapa inicial se busca también disponer de un "Padrón de productores" donde – de ser posible – aparezca el historial técnico de cada predio. En ésta etapa se añade además la información agro-ecológica disponible: variables climatológicas, y variedades de planta. En el caso del factor planta conviene obtener el comportamiento fisiológico del cultivo. Por ejemplo, entre otros, anchura de los surcos, profundidad radicular, tolerancia a enfermedades y elementos tóxicos, coeficiente de uso del agua, etc. Como parte de la "estrategia de trabajo" se delimitan áreas con similares características de suelo (“zonas homogéneas”) que puedan recibir el mismo tratamiento en lo referente a aplicación de nutrientes.
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